¿Cómo eres de inteligente?

Por Staff Soluciones en Capacitación

En su próxima reunión familiar o laboral, pregúntele a los presentes: en una escala del 1 al 10, ¿cómo eres de inteligente? Sin ser magos, la mayoría de los interrogados dudarán antes de responder. No se preocupen, es normal.
Donde la situación se pone interesante es la respuesta. Gran parte responderá un promedio 5-6 de calificación… o si no es que menos. Contados serán los que se consideren afortunados. No les diga nada, no los califique, no está en usted. Lo que sucede es que nuestra educación no nos permite dilucidar correctamente el concepto inteligencia, lo relacionamos con facilidad para construir o diseñar grandes cosas, o poseer y desarrollar grandes negocios. Ahí radica el reto. Si no existen resultados tangibles, concisos, medibles, no somos “inteligentes”. Eso es lo que el sistema educativo nos hace creer.
A lo que queremos llegar es que TODOS tenemos una inteligencia. La educación recibida nos ha hecho creer –o eso interpretamos, que resulta peor–, que la inteligencia se mide en resultados tangibles. Y no siempre es así.
Lo que la gente no cuestiona es qué se entiende por inteligente. Su desconocimiento nos lleva a una maraña de pensamientos negativos y generalmente subvaluamos nuestras verdaderas habilidades. Algunos creen que al nacer tenemos cierta cantidad fija de inteligencia, como tener los ojos verdes o cafés, o cierto tono de piel. Incluso lo relacionamos en habilidades con las matemáticas y la manera de expresarnos. Y esa supuesta inteligencia sirve para calificar a la gente, ya sea para ingresar a una universidad o la obtención de un empleo. Y yendo un poco más allá, el Coeficiente Intelectual de las personas está basado en estas respuestas.
Parte de esta calificación de la inteligencia se remonta a la historia de la cultura occidental, desde los grandes filósofos griegos aspiraban a establecer las bases del conocimiento humano y acabar de una vez con las supersticiones y mitologías de la existencia humana acerca de la existencia humana que creían que habían eclipsado la mente de las generaciones anteriores. Ello dio como resultado que se le diera más importancia a la lógica y al razonamiento crítico. Los filósofos sostenían que no podíamos aceptar nada que no pudiese probar mediante el razonamiento lógico, sobre todo con las palabras y pruebas matemáticas. El problema estaba en dónde empezar este proceso sin dar por sentado nada que tal vez fuese cuestionablemente lógico.
En ocasiones estamos en el sitio equivocado, y por ello no hemos podido realizar –o explotar al máximo nuestras capacidades– o tomar la decisión de tomar una capacitación para mejorarlas. Un cambio de actitud o de empleo, o capacitación, pueden llevarnos a encontrar el lugar para desarrollar –y reconocer– nuestro potencial, y… ahora sí, reconocer toda Inteligencia (con mayúsculas).
¡Ah, por último!, y es para la reflexión. La pregunta correcta que se debe ser es: ¿de qué modo eres inteligente? Hágala y verá que todos querrán responderla de inmediato, con sus experiencias gratas, gracias a su inteligencia aplicada en cualquier campo de su vida. El “cómo” limita la medición a una cifra. El “de qué modo” nos da la oportunidad de expresar nuestra inteligencia y que ninguna escala puede medir.

¿Con cuánto se califica usted?

Les dejo este video de Ken Robinson sobre cómo la educación está acabando con la creatividad. https://www.ted.com/talks/ken_robinson_says_schools_kill_creativity?language=es

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